Cruzada por la alegría

Aída Quintero Dip

Manuel Verdecia2Un jueves cualquiera dejé a un lado mis faenas habituales y me fui con otros periodistas a realizar una obra de amor, o mejor dicho a disfrutar de una cruzada por la alegría en un hospital infantil santiaguero.

Lo sé muy perfectamente, para renovar la salud y salvar vidas, urgen recursos, equipos, algunos de tecnologías de punta;  medicinas, algunas muy costosas para el Estado cubano; pero también mitigan dolencias la esmerada atención y el buen trato de quienes tienen la altísima responsabilidad de curar.

En este campo,  las buenas acciones contribuyen a validar resultados, mas provocar la risa en los propios enfermos en beneficio de que sanen, es una experiencia única, de gran valor humano, sensible, que viví especialmente junto a niños y niñas que reciben calificada asistencia en salas de Oncología y Hematología.

Así nació el proyecto Cruzada por la alegría que se practica en el Hospital Infantil Sur de Santiago de Cuba (antigua Colonia Española), gracias al doctor Manuel Verdecia, jefe del servicio de Oncología Pediátrica de esa unidad, quien lo lidera desde el 2007 y al cual se han sumado profesionales de varias especialidades  de la salud, incluida la Psicología.

Cada jueves allí es el día de la risoterapia, cuando la magia envuelve el entorno y propicia la maravilla. El galeno no hace otra cosa que aplicar una terapia muy seria, al cambiar su impecable bata blanca por la vestimenta de payaso.

Foto0747Con su traje muy llamativo de color verde y anaranjado y una peluca roja “asalta” las salas, saluda, ríe, gesticula, juega, se convierte en cómplice y  hace la alegría de los infantes que lo siguen gustosos en la feliz expedición, olvidando hasta sus dolencias…

Verdecia desempeña su papel de payaso con habilidades, aunque es realmente autodidacta; y no se trata de motivar un espectáculo, constituye una práctica reconocida por la comunidad científica internacional, pues la risa reconforta, provoca serenidad y disminuye el estrés.

Por eso asevera que hacer reír beneficia a todos: a los niños enfermos, a sus familiares, al  propio equipo médico; ellos pierden el miedo, se dejan examinar, colaboran; mientras el médico, la enfermera y otros especialistas reducen la ansiedad de trabajar con estos infantes y las familias siempre agradecen.

Un médico vestido con una bata blanca  engendra temor entre los niños y niñas, pero con una indumentaria de payaso ayuda a crear una atmósfera de confianza, de intimidad y confidencia, y da riendas a la alegría.

Es un programa sensible, poco costoso y puede aplicarse en todos los hospitales, dondequiera que haya alguien que necesite de la risa porque su poder engrandece el alma. La aspiración  es que esta Cruzada por la alegría se generalice,  vuele y, sobre todo, siembre amor y esperanza en quienes encuentre a su paso.

 

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2 respuestas a Cruzada por la alegría

  1. mabel dijo:

    Que humana la obra de este gran compañero, ojalá se multipliquen ejemplos como este

  2. morgan dijo:

    Hermosos gesto para gente que merece lo mejor del mundo

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