La “madre negra” de José Martí, una historia poco conocida.

RACHEL RAMOS PALAU (Estudiante de Periodismo)

jose martiQuizás si usted lee este título piense que Leonor Pérez no era la verdadera madre de José Martí. Sin embargo,  si decide hurgar en estas líneas,  encontrará una singular historia sobre una mujer que a pesar de ser dos años menor que el apóstol,  llegó a considerarse su madre. La figura de esta fémina, lamentablemente olvidada en la historiografía cubana merece un acercamiento que devele los rasgos esenciales de su profunda personalidad.

Reverencias maternales

“Martí, / te quise como madre, te reverencio como cubana, / Tú fuiste bueno: a ti deberá Cuba su Independencia”, escribió Paulina en un poema publicado en el periódico Cuba, de Tampa, el 18 de mayo de 1897.

Sin dudas aunque Martí amó profundamente a su madre,  hubo otra cubana de piel negra, a quien le profesó igual nivel de su cariño y  a la que conoció en los caminos de la otrora esclava de padres carabalíes. Paulina contrajo matrimonio con el cubano Ruperto Pedroso y decidieron marcharse  a Tampa donde conocieron a José Martí el 26 de noviembre de 1891 en su primera visita a ese espacio. Se abrió en la vida de combate permanente de Martí, una nueva luz, ante el cariño de aquella mujer negra por él .

La endeble vida de Martí fue cuidada por la atención del médico cubano, Miguel Barbarrosa Márquez y ella. Por eso pudo Paulina ayudar a Martí en momentos muy difíciles para él. Resultó un golpe demoledor, para quien por tanto tiempo alentó la contribución de todos lo emigrados para reunir dinero para armar una expedición independentista, el fracaso del Plan la Fernandina.

imagesEse objetivo,  se frustró cuando por la traición, las embarcaciones en la Fernandina, fueron apresadas por autoridades norteamericanas, y se perdieron los pertrechos que debían llegar a Cuba para reanudar la lucha. Paulina y Ruperto extremaron su riesgo, por amor a Martí y entrega a la causa de la independencia de Cuba, hipotecando su propiedad para que pudieran adquirirse los pertrechos militares esenciales para la liberación cubana.

El Maestro no fue apresado, pero buscado por todas partes. Había quedado en un estado deprimido del que se levantó a duras penas. En una de las estadías de Martí en Tampa, se realizó un intento por envenenarlo, el cual superó gracias a los cuidados constantes y diestros de Paulina, aunque su cuerpo quedó perennemente marcado por los estragos de este incidente.

Con posterioridad a este hecho, Martí solamente pernoctaba en la casa de Paulina y se limitaba a consumir únicamente aquellos alimentos que esta fiel mujer le preparaba.
Paulina, además de desempeñarse como cocinera y costurera, fue igualmente autodidacta, motivada al estudio por la sociedad conocida como la Liga de Tampa, por lo que sabía leer y escribir y hasta desarrolló dotes de apreciación y composición musical.
Para el 1905, Paulina aún vivía en Tampa, en condiciones paupérrimas, expuesta al desahucio y para los primeros días del 1906 ya se había trasladado de regreso a Cuba.

En una ocasión, el Senado cubano aprobó un donativo de 3 mil pesos cubanos para Paulina -donación que contrastaba vergonzosamente con un donativo de 25 mil pesos como regalo por la boda de la hija del entonces presidente Roosevelt de Estados Unidos.

En lugar de una pensión, le fue concedido ese limitado donativo. No obstante, siempre la sostuvo el inconmensurable amor mutuo de ella hacia Martí y de éste hacia ella. Afirmaba el Apóstol: “Ni a Paulina ni a Ruperto los recuerdo nunca sin que sienta como una sonrisa en el corazón”.

Ella murió el 21 de mayo de 1913 meses antes  había pedido a varios de sus amigos  que al desaparecer colocaran en su ataúd, una fotografía que Martí le envió mostrando la emoción y el cariño que el Maestro tuvo por esa mujer. Se pudo leer en su mensaje de simples y profundas palabras: “A Paulina, mi madre negra”.

Para honrar la memoria de esta valerosa contribuyente de la obra martiana, la investigadora Josefina Toledo escribió el libro titulado “La madre negra de Martí” publicado por la Casa Editorial Verde Olivo. Páginas que vienen a saldar una penosa deuda con la aguerrida historia cubana a favor de la independencia, la soberanía, la libertad.

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3 respuestas a La “madre negra” de José Martí, una historia poco conocida.

  1. carmen. dijo:

    Estoy muy conmovida..por este articulo sobre la Madre negra de Marti…no la conocia….donde se encuentre esta senora que amo’ tanto a nuestro apostol Marti …que Dios la tenga en la gloria!!!!
    y a nuestro Apostol Marti que la quiso como su propia Madre …

  2. Anónimo dijo:

    Magnífico artículo, me ha llegado al corazón. Un abrazo para esa madre negra, y para ese genio de las letras, abrazo que debe llegarles allá donde quiera que se encuentren. Luis Cabrera López: canariodelmonte@gmail.com

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