Saludos Compay

LUCIA MONTES DE OCA FUSTE

Compay+Segundo”De Alto Cedro voy para Marcané, llego a Cueto y voy para Mayarí”, versa una de sus más populares canciones. Fue guitarrista, clarinetista, compositor y creador del ”armónico”.Nacido en Santiago de Cuba un 18 de noviembre de 1907, Máximo Francisco Repilado Muñoz dejó de ser santiaguero y cubano, para convertirse en universal.

Conoció todo tipo de agrupaciones y formatos al pasar por Los Seis Ases, la Banda Municipal de Santiago de Cuba, la Estudiantina de Yayo Corrales, el Trío Cuba, el quinteto Cuban Stars, el cuarteto Hatuey, el Conjunto Matamoros y el dúo Los Compadres, en este último logró gran reconocimiento social y se adueñó del inolvidable apodo de Compay Segundo.

Creado en 1949 junto con su amigo Lorenzo Hierrezuelo, Los Compadres se propusieron rescatar la música tradicional del Oriente cubano. Dicen que ya a Hierrezuelo se le conocía como Compay, (una forma muy santiaguera de decir compadre), y por eso comenzaron a llamarlo Compay Segundo.

El dúo marcó toda una época en la música cubana, y canciones suyas como Macusa, Mi son oriental, Los barrios de Santiago, Yo canto en el llano, Huellas del pasado, Hey caramba, Vicenta o Sarandonga hallaron entonces el vehículo perfecto para convertirse en éxitos populares y persistir, casi todas, en el repertorio del Compay hasta sus últimos discos.

Cuenta la historia que en 1955 se produjo una ruptura entre ambos, cuando Hierrezuelo prefirió darle el sitio de Repilado a su hermano Reynaldo y el principal inspirador de Los Compadres, quedó en la calle; acción que lo llevó a fundar el grupo Compay Segundo y sus muchachos.

Y después llegó a la fama y a los más diversos y exigentes escenarios mundiales con sus sones, guarachas, boleros y canciones, de ricos contrastes caribeños.

Compuso más de 100 canciones, y vendió más de 10 millones de discos. Aseguraba que llegaría a los 115 años de edad igual que su abuela y aunque no lo consiguió, su nombre quedará grabado por siempre en la historia musical.

Su voz trastocada por los años, su contagiosa sonrisa y sus historias de tabaquería serán recordados por esta fecha, y allí, donde esté, podremos decirle con alegría, saludos, Compay.

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