Llamémosle casualidad

LUCÍA MONTES DE OCA FUSTÉ

 

LucíaUno de los momentos más importantes, difícil, crucial, y cuanto adjetivo se nos ocurra sirve para calificar este día que reúne entorno a la discusión del Trabajo de Diploma, o Tesis, como solemos decir, a muchas familias cubanas.

Después de cinco años estudio, de avatares, de culminación de clases, de revalorizaciones, extraordinarios, practicas laborales y el cobro del siempre esperado estipendio estudiantil, nos llega la liberación para dedicarnos por completo, a la Tesis.

Pero… mucho hay que navegar hasta llegar allí. Citas con el tutor, algunas que se dan y otras no, llamadas a altas horas de la noche, cambios en el sistema de referencia, que si la cita del autor es directa o indirecta, y luego te das cuenta que “la muela” tampoco ha sido suficiente para llenar las paginas que te faltan.

No obstante, te sobrepones a las dificultades, te creces, te encaminas, y logras, después del visto bueno del tutor, y de cuantas personas se “ofrecieran voluntariamente” a revisar tu trabajo, llegar a ese día.

Horas antes, te percatas de que todo está en oren: ropa, zapatos y buffet (en los que mamá y papá invirtieron casi todos los ahorros), la tesis impresa, la copia digital y las tarjetas para la discusión.

Esa noche, casi es imposible conciliar el sueño, aun después de haberte tomado más de tres tazas de té, (sobre todo de tila y carpintero). Temprano te levantas y alistas para la ocasión. Siempre se olvida algo, los presentes para el Jurado, los vasos para el agua y en los casos más extremos, dejas hasta la Tesis.

Lo otro es pan comido. Te paras frente a todo el mundo (que te observa con mirada penetrante), y defiendes la investigación con todas tus ganas, lo haces como habías ensayado, y a pesar de los estudiantes curiosos que abren y cierran la puerta, una, otra, y hasta otra vez, no te desconcentras.

Recuerdo todo esto porque mi primo tiene corriendo a la familia. El mes que viene presenta su Trabajo de Diploma, y si Dios quiere, tendremos a un licenciado en Telecomunicaciones.

Hoy fue su pre-defensa, y aunque no salió tan bien como hubiese podido, mostró toda capacidad y “hombría” (por darle un calificativo), al estar paradito ahí, firme, calmado y respondiendo todas las interrogantes y las incertidumbres que tenía el Tribunal luego de su presentación.

Como siempre sucede, olvidó poner algunas diapositivas, dar ciertas explicaciones, dejar claro los aportes y por momentos habló más de la cuenta.

Mi primo tuvo una “probadita” de lo que sucederá ese día, y desde ahora rezo porque el Tribunal no tenga ninguna duda y porque sepa responderle al oponente.

Llamémosle casualidad, pero, cuando celebramos el Día internacional de la Familia, instituido desde 1994 por la Organización de las Naciones Unidas, le propongo recordar este momento trascendental en el seno hogareño, por el que usted puede haber pasado ya.

Este año tiene como lema la importancia de la familia para el logro de los objetivos de desarrollo, y aunque quizás no sea visto de la forma que yo se lo presento, uno de los pasos para el desarrollo personal es la superación, de la que no escapa este momento.

 

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