Dos años después de la noche más larga

JOSE ANGEL ALVAREZ CRUZ

scuHan transcurrido dos años desde aquella fatídica madrugada del 25 octubre del 2012, cuando los vientos huracanados de “Sandy” arrasaron la ciudad más poblada de la parte oriental de Cuba.
Hoy parece que el tiempo voló, como lo hicieron decenas de miles de techos aquel día. La vida continuó, pero el recuerdo del desastre aún ronda como un fantasma que se escurre en la mente de muchos santiagueros, que vivieron en esas horas su peor pesadilla.
Sobre la estela de desaliento que acompañó aquellos momentos escribió un amigo poeta: “cuanta envidia desdichada, la madre naturaleza no pudo aceptar su belleza, no soportaba una ciudad que encantaba y decidió, no más, reducirla a escombros para que no se levantara, para sepultar medio millón de esperanzas”.
Así de pesimista era el vaticinio de alguien que encontró su musa en la devastación y que como otros miles, vagaban mostrando el inconfundible rostro de la desolación y el ánimo de quien no sabe como levantarse.

PRIMER IMPACTO

El meteoro se acercaba por al Mar Caribe escondiendo sus verdaderos propósitos, apuntaba todo el tiempo y según los modelos de trayectoria al mil veces castigado municipio de Guamá, parecía una vez más el suicidio de ese enclave costero.
Un giro inesperado cambió el destino, “Sandy” torció el rumbo hacia la ciudad de Santiago de Cuba, tocando tierra por el poblado de Mar Verde, donde dejó su primer halo de destrucción.
De ahí en lo adelante y durante unas dos horas se comenzó a escribir la historia de una urbe que casi desaparece en este breve espacio de tiempo, que se convirtió en un lugar ideal para las lágrimas, que mostró cuan terrible pude ser el azote de un huracán y que se redujo a la nada.
El amanecer dejó ver claramente la magnitud del desastre, el tendido eléctrico prácticamente completo en el piso, millones de metros cúbicos de escombros y desechos forestales obstruyendo cada arteria y lo más lamentable, nueve vidas humanas perdidas.
Esa era solo una pequeña parte del entorno que el ciclón le legó a la provincia, la urbe principal parecía el escenario de un encarnizado combate donde no hubo vencedores, solo ruinas, destrucción y desaliento.
La mitad del fondo habitacional de la provincia Santiago de Cuba fue afectado de una u otra forma, más de 15 mil viviendas sufrieron derrumbes totales y más de 50 mil perdieron el techo completo, entre otras afectaciones.
Otro de los rubros fuertemente golpeados fue la agricultura, campos totalmente devastados, cultivos arrasados, cosechas enteras perdidas, sistemas de regadío destrozados y un futuro inmediato nada alentador.
No escaparon a la debacle sectores emblemáticos como educación, salud, deporte, cultura y comercio, lo que colocó al territorio en una tensa situación a la hora de dar el frente a una población que tendría en lo días subsiguientes enormes necesidades de todo tipo.

UNA REUNION

Recuperados ya de la conmoción inicial, pero aún con las caras largas por el pesar de haber perdido tanto en tan poco tiempo, por ver como se había convertido en escombros lo que tanto esfuerzo y recursos costó, se realizó una reunión.
Fue una convocatoria a los cuadros y dirigentes de la ciudad de Santiago de Cuba a todos los niveles. Se habló claro, duro y se le tocó la fibra a la gente, se rememoró a los que lucharon en condiciones más difíciles y vencieron, a los que se levantaron, a los que nunca se rindieron.
Se invitó a trabajar sin descanso, a poner el corazón en cada instante de labor, a batallar codo a codo con el pueblo, a mirar con esperanzas, a soñar. Entonces alguien dijo: “no se desanimen vamos echar el resto y verán que este mismo fin de año vamos a celebrar con motivos de sobra, confíen, yo he vivido esto, yo se como entrarle”.
Desde entonces, la dignidad subió de tono, la madrugada se convirtió en horario laboral, la voces de miles de personas imbuidas en disímiles tareas acompañaban los amaneceres y compatriotas de toda Cuba dejaban atrás sus hogares en otras provincias para ayudar a levantar la Cuna de la Revolución.
La recuperación se convirtió en la cotidianidad, en la primera prioridad, en la única opción.
Alentadora fue la presencia de Raúl aquí , recorriendo, indicando, alentando. Fueron varios días que el presidente cubano convivió con los ciudadanos, a quienes prometió que nadie quedaría desamparado.
Igualmente aseguró que no se iría hasta que todos tuvieran corriente eléctrica y otros servicios vitales. Se le vio conversar francamente, con claridad y adelantando que este territorio recibiría todo el apoyo necesario del resto del país.

SIN PRISA PERO SIN PAUSA

Con tanto por hacer llegó la hora de las estrategia, quedaba decidir por donde empezar a componer este rompecabezas, que no tenía una sola pieza en su lugar, que demandaba además de recursos, el ingenio y el sagrado deber de ser justos, para priorizar los casos más críticos.
Comenzaron una serie de visitas sistemáticas a cada damnificado para determinar a quien se ayudaba primero, teniendo en cuenta que los recursos disponibles no permitían mucho margen de maniobra, pues fueron en total 171 mil 380 los hogares que sufrieron daños.
La humanidad fue la premisa y rápidamente se determinó los que requerían subsidios, comenzando por los ancianos solos, las embarazadas y las familias con menores de edad, así como otras de bajos ingresos.
Se crearon en las comunidades los puntos de adquisición de los materiales disponibles para los afectados, a quienes se les proporcionó una ficha técnica con la evaluación de daños y los recursos que necesitaban para resarcirlos.
Poco a poco se iba componiendo el nuevo mapa del territorio, con lo que iba llegando de ayuda, que se incrementaba paulatinamente, teniendo en cuenta que se paralizaron obras previstas en otras partes del país para paliar las necesidades de la provincia santiaguera.
Además del municipio cabecera, Palma Soriano, San Luis, Tercer Frente y Mella fueron los más afectados, por lo que el movimiento recuperativo se extendió casi a cada rincón de la provincia, poniendo a prueba una vez más la voluntad y capacidad de recuperación de los habitantes de este pedazo de Cuba.
Ante las enormes dimensiones del desastre, la gente asumió la reconstrucción de sus viviendas por esfuerzo propio, pues la evidente demanda de mano de obra especializada superaba mil veces la disponibilidad de este servicio, que además se encareció notablemente en estas circunstancias.
La vida comenzó a organizarse en torno al propósito de recuperar en el menos tiempo posible la vitalidad de los hogares. No obstante se precisaron medidas adicionales como el traslado de nos pocos damnificados a centros de evacuación ante la imposibilidad inmediata de restablecerles sus viviendas.
También comenzó a normarse una ayuda alimenticia para la población santiaguera que evidentemente vería mermar las opciones en la mesa, sobre todo las de procedencia agrícola, pues lo sucedido en este sector casi que rondaba en la desgracia.

RESTABLECER SERVICIOS Y SECTORES VITALES

La situación era muy tensa, de no pocas localidades se adueñaba el difícil panorama de convivir sin electricidad, telefonía y servicio de agua entre otras penurias, por eso, a la par de la reconstrucción de los hogares se determinó concentrar fuerzas en el restablecimiento de rubros de primera necesidad.
Los soldados dejaron atrás la unidades de combate, aseguramiento y obras ingenieras para incorporarse a la reconstrucción, pues solo en el sector estatal, se afectaron 5 mil 980 instalaciones.
El movimiento era intenso y se avanzaba a pesar de la magnitud del problema creado.
La necesidad de recomenzar las clases por lo que representa la educación en Cuba, llevó a tomar medidas como la reagrupación de estudiantes en otras escuelas, el uso de cualquier sitio apropiado para impartir las materias, y hasta los propios hogares que quedaron en pie sirvieron de escenario al noble propósito.
Para tener una idea de cuanto costó resarcir los daños en este sector, es ilustrativa la cifra de 960 centros escolares afectados en todo el territorio, además de 84 locales también pertenecientes a este ministerio.
La buena noticia es que hoy el 100 por ciento de las escuelas están recuperadas a solo dos años de haber sido asoladas por “Sandy”. Similar ocurrió con otra conquista de las que los cubanos nos sentimos orgullosos: la salud.
Se trata de que del total de 406 instalaciones afectadas por la incidencia del meteoro, ya están listas 405, restando solo un consultorio de la familia por terminar. Estas cifras hablan por si solas.
También el Ministerio de la Agricultura apuró sus labores, priorizando la reparación de las naves y centros de cría de aves y ganado, comenzó la siembra a gran escala de cultivos de ciclo corto para suplir el déficit de alimentos y enrumbó su estrategia para garantizar una recuperación sobre bases productivas sólidas.
Ahora se aprecia que la dirección fue la correcta, pues aunque algunos precios son elevados debido a otros fenómenos adicionales que no trataremos en este trabajo, se nota variedad y calidad en numerosas ofertas de los mercados agropecuarios.
No han sido menos quienes se propusieron restablecer la telefonía, desde aquellos inicios se les vio obrar sin descanso, sin reparar en horarios. El premio a la dedicación de entonces se palpa hoy con prácticamente todo el servicio restablecido, además de las señales de Radio y Televisión.
Tampoco los hombres y mujeres de Recursos Hidráulicos y el Comercio y la Gastronomía, incondicionales a la hora de enfrentar los retos que asumieron después del 25 de octubre del 2012. Es que no queda donde un sector donde sus trabajadores no escribieran alguna hazaña de esas que por ser silenciosas, se arropan en la modestia que hace grande al ser humano.
Así, con la fuerza de las mentes y los brazos Santiago de Cuba comenzó a levantarse a un ritmo que para muchos visitantes parecía increíble, incluso así lo expresó el visita oficial el mandatario ecuatoriano Rafael Correa, pocos eses después del paso del ciclón.
Quien diría que hace poco tiempo ustedes sufrieron la embestida de un poderoso huracán, está muy claro que han estado ocupándose de todo, sentenció el presidente del país de la mitad del mundo.

SUEÑOS AL ALCANCE DE LAS MANOS

Los avances eran notables, las prácticas en la repoblación forestal y el arbolado de parques y plazas comenzaban a dar frutos, y esto rodeaba de un ambiente positivo las aspiraciones santiagueras de volver a tener tanto o más de lo que se había perdido.
Como bien expresara una colega, nada infunde más optimismo que el reverdecimiento del hábitat.
Y con ese espíritu se iban superando los obstáculos que la recuperación imponía, el ingenio paliaba la carencia de recursos y  la ciudad cobraba vida. Luminarias nuevas, espacios públicos reparados, mejorías en el transporte e incluso en los caminos en varias localidades montañosas de la provincia.
Porque Sandy dejó a la luz muchos problemas ocultos, la desnudez que experimentó la urbe “descubrió” más de 70 barrios insalubres que además de ensombrecer el ambiente, mostraban la parte más depauperada del entorno.
Entonces, a medida que se restauraban los servicios fundamentales y se trabajaba en cada rincón, comenzó un levantamiento para identificar cada uno de estos asentamientos y proponerse su eliminación y la entrega de viviendas dignas a sus habitantes.
Indudablemente, era titánica la tarea, porque “Sandy” arrojó sal en una herida que sangraba desde hacía mucho tiempo, el fondo habitacional de una ciudad donde más de la mitad de sus hogares estaban calificados por los especialistas entre regulares y malos.
La respuesta no se hizo esperar, se pactó un plan de construcción de viviendas de alrededor de 29 mil en menos de diez años, para dar respuesta a esta compleja situación. Algunos países como Ecuador y Venezuela, fundamentalmente, ayudan en este objetivo.
Varias familias han recibido su vivienda nueva, confortable y resistente, para que ningún otro fenómeno de este tipo los vuelva a dejar sin hogar. Los beneficiados agradecen, otros damnificados aún esperan, con una mezcla de esperanzas y seguridad, porque más temprano que tarde la ayuda a todos llegará.
Según datos que se manejan en la provincia, a más del 50 por ciento marcha la recuperación total en el territorio, particularmente avanzada está la asignación para los derrumbes totales de techo a particulares, que pasa del 70 por ciento, mientras se avanza sin contratiempos en la repartición de otros recursos.
Este proceso no ha estado exento de violaciones, pero no han sido escandalosas y la justicia se ha aplicado oportunamente, por lo que de manera general ha marchado con orden y ajustado a los conceptos y leyes vigentes en cada caso.

LAS AUTORIDADES MUESTRAN OPTIMISMO

El miembro de Comité Central y primer secretario del Partido en Santiago de Cuba ha expresado reiteradamente su confianza en que se trabaja para mostrar una ciudad mucho más próspera que la que existía antes de “Sandy”, objetivo que se extiende también al resto de los territorios afectados.
Para que esto suceda se chequea permanentemente el cumplimiento de cada plan trazado, en todos los organismos e instituciones involucradas en la recuperación, para no dar margen a atrasos innecesarios ni problemas subjetivos que puedan entorpecer los compromisos contraídos.
Quiso la historia, las circunstancias y se lo ganaron los santiagueros, que el acto central por el aniversario 62 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, así como el del aniversario 500 de la fundación de esta villa, se celebre aquí.
La autoridades lo ven como una motivación adicional y el pueblo así lo ha asumido, por lo que la confianza mutua crece, mientras se avanza en los trabajos y se suman proyectos nuevos que harán que al paso de pocos años “Sandy” sea solo un triste recuerdo.
Expósito Canto lo repite a cada momento, ” este fenómeno también nos ha traído cosas buenas, nos abrió los ojos y nos hizo pensar en grande”.
El presidente de la Asamblea Provincial del Poder popular Reinaldo García Zapata reafirma este pensamiento y llama a sus cuadros a liderar cada tarea recuperativa, a ser ejemplo, a sacrificarse, a dormir poco y pensar mucho, a trabajar sin descanso.
Esta doctrina que viene de los principales dirigentes de la provincia, junta a la conciencia de un pueblo que siempre le da la cara a las adversidades, ha propiciado que hoy lo que para muchos parecía una utopía, se convirtiera en una verdad más grande que un témpano: la recuperación en Santiago de Cuba es asombrosa.

El PUEBLO CREE

Ya han pasado dos años, parece poco para todo lo que se ha hecho y así es, se trata simplemente de que cuando hay voluntad, unión, necesidad y deseos, los milagros se hacen cotidianos y lo que parece lejano te sorprende a la vuelta de la esquina.
Durante este tiempo y como es cotidiano, un elemento distintivo ha devenido tributo inseparable de los santiagueros, la confianza en la Revolución y sus dirigentes, apoyado en la certeza de que no habrá persona abandonada ni problema que no se resuelva, aunque la solución esté condicionada a la incómoda demora, por la falta de algún recurso.
Hoy Santiago de Cuba es el ejemplo de una ciudad moderna llena de proyectos que intentan acercarla aún más a su gente, hacerla más cómoda, útil y placentera. El movimiento constructivo que genera su recuperación la sitúa en una posición de privilegio entre sus homólogas del resto del país.
Y es que nunca fue tan colectivo un propósito como el de devolverle a Santiago su belleza, su magia, su encanto.

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