La ciudad de los longevos

MARÍA DE LAS MERCEDES RODRÍGUEZ PUZO

centenarios María Julia se mece en su balance mientras Eutimia no teme al paso del tiempo. Ambas han leído en el periódico Sierra Maestra que Inés guarda el secreto de la eterna juventud, mas siguen pacientes esperando que Fino les cuente su historia. Luego conocerán a Raúl, quien aún tiene para enseñar.

Son cinco personas que han vivido más de un siglo, casi tan longevas como esta ciudad. Todas, de origen humilde, nacieron entre 1910 y 1914. Sus cuerpos reflejan los efectos de la avanzada edad, los recuerdos van y vienen, la vista se nubla, necesitan ayuda para orientarse, y, en medio de su ancianidad aflora el orgullo de saberse santiagueros.

Desde su balance acolchonado con almohadas, María Julia reconoce que la fertilidad fue su gracia. Tuvo 14 hijos, aunque algo curioso le ocurría: no menstruaba entre partos, cuando veía una manchita de sangre sabía que estaba embarazada y suspendía de inmediato la lactancia materna.

Quintiliano –Fino para sus allegados- nació en Los Llanos, Maisí, pero lleva tanto tiempo en la Capital del Caribe que se volvió un hombre de esta tierra. Uno se va el día que le toca, comenta. “Durante una discusión, en 1950, me dieron un tiro, la bala me atravesó el esófago, y sigo aquí haciendo el cuento.”

En otro punto de la ciudad, se encuentra Raúl Roberto. Lleva más de tres décadas lejos de las aulas y aún mantiene el aire de educador. De niño pensaba que lo suyo era la pelota. Creció, y tras cuatro años de viajes a la capital se graduó de Doctor en Pedagogía.

Eutimia es una mujer de carácter dominante, el que mostró desde su nacimiento. Su madre dio a luz una bebé y sentía otra criatura en el vientre, cinco días después vino al mundo Eutimia, grande y sana. El médico le explicó a la asombrada parturienta que ante el poco espacio intrauterino, la primogénita había sido expulsada por su hermana, menor en edad, pero superior en peso.

En una casa del reparto Sueño, Inés recita y asombra a todos, recuerda casi exactos odas, elegías, décimas y momentos de la historia. Pasados ocho años de matrimonio no había salido embarazada, casi al rendirse llegó la noticia de su primer hijo, después tendría otros dos.

Historias así pueden hallarse en cualquier barrio de la urbe premiada con la gracia de la longevidad. El Censo de Población y Vivienda 2012 registró la existencia de 177 personas con 100 años y más en el municipio cabecera, según datos aportados por la Oficina Nacional de Estadística e Información en el territorio.

La Dirección de Salud Pública al cierre del nonestre de 2014 contabilizó a 101 centenarios. No obstante, cuando sumamos a los que residen en los demás municipios la cifra provincial aumenta a 227. Me pregunto entonces si la suerte no vendrá acompañada de otros factores y recurro a la Dra. Mayda Esparraguera, Jefa del Departamento Provincial de Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental.

“Cuba es uno de los países más envejecidos de América Latina, por tanto nuestro número de longevos ha ido aumentando con el paso del tiempo, lo que habla a favor de la familia cubana. Generalmente nuestros ancianos presentan un buen estado de salud para su edad, y cuando tenemos uno en casa se convierte en una taza de oro; los parientes lo cuidan y parece que el cariño hace que se conserve mejor.

“También debe mencionarse la atención médica diferenciada al grupo etáreo. Contamos con una sala de geriatría en el hospital Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas, y en cada área de salud el médico de familia está obligado todos los meses a visitarlos”, agregó la especialista.

La longevidad se ve afectada por la demencia senil y/o algunas enfermedades crónicas asociadas a la edad como hipertensión y diabetes mellitus, las últimas con el cuidado correcto se controlan. Asimismo, aparecen la fragilidad en la piel por la presencia de muchos vasos capilares superficiales que se lesionan con frecuencia producto del rascado o de golpes, y las incontinencias fecal, vesical y urinaria.

Para mantener a nuestros ancianos con la mayor autonomía posible y un mejor estado cognitivo deben tenerse en cuenta una serie de factores como una dieta adecuada, variada, balanceada, rica en proteínas y vegetales.

Se recomienda el uso de cremas refrescantes y extrema precaución al limpiarlos tras sus secreciones, pues son sustancias ácidas que pueden erosionarles la piel.

“Le pedimos a los familiares que ubiquen a sus longevos en una habitación con buena ventilación, una cama confortable o al menos cómoda, que les permita descansar. Igualmente ocurre con la ropa y el calzado.

“Si los ancianos presentan un estado cognitivo adecuado se les deben asignar actividades acordes a su edad y el mantener la sociabilidad. Tenemos longevos todavía capaces de bordar, leer y de intercambiar”, explica la Dra. Mayda.

Cualquier cuidado y atención han de ser pocos con estas joyas, aunque entiendo el desgaste y a veces el cansancio que pueden producirse en el cuidador de un anciano que cada día va perdiendo facultades. La recta final nunca es fácil, pero las historias y arrugas de Inés, María Julia, Eutimia, Fino, Raúl y de otros más son tan importantes como los recién nacidos. Ellos nos dieron la vida, y hacen de Santiago de Cuba, la ciudad de los longevos.

 

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