El ron ligero, ¿ciencia, arte o misterio?

ron_santiagoHomenaje a uno de los mayores productos exportables tradicionales del país, 100% santiaguero

Sin intención de promover el consumo de alcohol, quiero hablarles de un producto 100% cubano que atrapa a sus seguidores por la exquisita calidad, el acentuado aroma, y el sabor a criollo, a mestizaje, a nacional. Me refiero al ron ligero, nuestra bebida más exportada y conocida a nivel mundial, guardiana de antiguos encantos y misterios que hoy Sierra Maestra se ha propuesto develar…

Para Vivian Herrera Cid, Directora General de Comercio Exterior del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, el ron ligero habla mucho de nuestra cultura y es uno de los productos exportables tradicionales. “Tenemos un posicionamiento en casi todos los continentes y se debe a su calidad. El renombre no viene solo de un trabajo fuerte de marketing, se halla también en la originalidad que posee.

“Contamos con varios mercados de exportación en los países europeos, Australia, América Latina, Asia, Canadá. Recién tuve la oportunidad de conversar sobre los temas de marca país con un grupo de personalidades de otras naciones, latinoamericanas fundamentalmente, y cuando hablamos de los productos que podrían prestigiar la marca cubana a nivel mundial ellos dijeron el ron, asimismo mencionaron al tabaco, la biotecnología y la educación.”

Siguiendo esta línea, los especialistas y el personal del gremio laboran actualmente en pos de una estrategia para crecer en materia de exportación, según explica Juan González Escalona, Presidente de la Corporación Cuba Ron S.A.

“Todos los roneros estamos tratando de materializar la estrategia, lo cual supone preparar las naves de añejamiento con los barriles y las cosas necesarias para que los maestros puedan seguir trabajando y generando productos. Hoy exportamos unos 150 millones de dólares, queremos en el año 2020 sobrepasar los 200 millones.”

Y si vamos a la historia

A Cristóbal Colón le debemos las gracias por haber traído al archipiélago las raíces de cierta gramínea de origen asiático. Así nació la caña de azúcar cubana, con una identidad propia, dada las fértiles tierras y las características climáticas del Caribe. Tras ella vino el ron, una especie de aguardiente obtenido por fermentación alcohólica y destilación del jugo de la caña o de melazas y subproductos de la fabricación del azúcar.

Ya entre 1762 y 1792 Cuba abastecía al mercado internacional con este rubro. En esa época, Pedro Diago, ingenioso terrateniente – considerado el padre de los productores de ron en la nación-, pensó añejar el aguardiente de su destilería en tinajones de barro enterrados.

Pasó el tiempo y en el año 1862, justo en tierra santiaguera, Don Facundo Bacardí dio origen al ron ligero, suave, civilizado y bebible. Bajo el logo del murciélago se difundieron los nuevos rones madurados con carbón vegetal, cuidadosamente envejecidos, generosos, oscuros y gratos al paladar. Una rica trayectoria de tradiciones comenzó entonces hasta llegar a nuestros días.

Ronera Santiago de Cuba, un tesoro en la ciudad

Ubicada en la calle Peralejo No. 103 entre San Antonio y San Ricardo, la Ronera Santiago de Cuba ocupa un área de 16 430m². Es la más antigua fábrica del país en la elaboración del ron ligero, parte enriquecedora e inseparable de la cultura nacional. En ella destaca la Nave de añejamiento Don Pancho, conocida como la Catedral del Ron, y ubicada tan cerca de las líneas del ferrocarril que cuenta la leyenda que los barriles se estremecen al paso de los trenes, influyendo en el proceso de añejamiento.

Liliana Mengana Orozco, Directora General de la institución, explica: “Somos productores de las marcas Santiago de Cuba (dentro de esta hacemos los surtidos Carta Blanca y Añejo 11,12, 20 y 25 años), Caney, Varadero y de otras en dependencia de las necesidades que existan. En nuestras bodegas de añejamiento pueden hacerse todos los rones que los maestros sean capaces de diseñar y que el mercado sea capaz de asimilar, esa es nuestra mayor riqueza.

“Tenemos 245 trabajadores distribuidos en cuatro unidades empresariales de base (UEB): Destilería, que produce el alcohol Superfino A, utilizado en la fabricación del ron; la UEB Añejamiento y Tonelería que contiene los barriles de roble blanco americano y ahí también se fabrica el ron nacional o refino que se le vende a la Empresa de Bebidas y Refrescos. Asimismo, está la UEB Ronera donde se elabora y embotella el ron de exportación y para el mercado interno en divisa; y la UEB Logística, encargada de almacenes, materias primas, productos terminados, servicios generales, transporte, mantenimiento. Además, contamos con un Museo del Ron.”

Ahora bien, los rones fabricados aquí poseen características especiales que los distinguen dondequiera que estén. Al respecto, el Maestro del Ron Cubano Tranquilino Palencia Estruch comenta:

“La distinción está dada en el orden sensorial. Cuando usted abre una botella de la marca Santiago de Cuba, Isla del Tesoro o Siglo ½ (presentado para el 150 aniversario del ron ligero en el año 2013), el olor llena todo el local. Nuestros productos se diferencian por su aroma tan acentuado con respecto a cualquier a otro ron en Cuba y en el mundo, sobrepasa los límites. Asimismo, a la vista tiene colores muy bonitos como los añejos y extra añejos de tonalidades ámbar, ámbar oscuro, brillante, rojizo.”

La tradición de los maestros roneros, otra fortaleza

Actualmente Santiago de Cuba cuenta con tres Maestros del Ron Cubano: José Pablo Navarro Campa, Julio Enrique Ayán Ryal y Tranquilino, y aspiran a ser Maestras las ingenieras María Caridad Portuondo González y Noemí del Toro del Toro. Sierra Maestra descubre la pasión por esta profesión en uno de ellos…

Más conocido por Tano, Tranquilino tiene 68 años de edad y es Ingeniero Químico. “Tras graduarme de la Universidad de Oriente laboré durante 10 años en el Níquel y luego regresé a mi tierra natal que tanto amo. Llegué aquí a la Empresa de Bebidas y Licores (EMBELI) en 1983, donde estuve en el Departamento de Control de Calidad. Pasé a ser Vice-director técnico-productivo y comenzó mi desarrollo en los conocimientos de la tecnología del ron, fue la que más me gustó, amén de que trabajé en otras como la de la cerveza.

“En mi familia no hay una trayectoria de roneros ni de personas que les guste tomar, ni yo tampoco soy un tomador consuetudinario. Al contrario, siempre abogo porque se tome con responsabilidad y beber sea un hecho social que siempre ayuda a las relaciones humanas y a tender nueves puentes de amistad o reparar algunos que hayan tenido averías.

“Me gustó el ron en su tecnología porque contiene ciencia, técnica y también muchos misterios, que quizás fueron los que me inclinaron más hacia este mundo, misterios que colindan con el arte, todos ellos unidos provocan un ron diferente, liado a la historia de la villa, de su gente, al rico ajiaco cultural santiaguero. Me dediqué a profundizar en lo conocido y a hacer lo que otros me enseñaron.

“En 1993 la Ronera se independizó de la EMBELI. De ahí vino el movimiento de maestros roneros y en el 2003 fui nombrado Maestro del Ron Cubano. El maestro ronero en primer lugar es una persona que ama mucho el ron, lo defiende con pasión, una pasión basada en la ciencia. Primero debe dominar la tecnología que viene desde la caña de azúcar, saber cuál es la melaza y la miel final que mejor nos conviene para fermentar, conocer la destilación controlada, y el proceso de añejamiento que para nosotros es muy importante.

“Tenemos en Santiago de Cuba decenas de miles de barriles en estado de añejamiento, una gran fortaleza. Los barriles de roble blanco están trabajando las 24 horas del día, el año entero. Poseemos barriles muy antiguos, algunos con más de 90 años en uso, son cofres valiosos que cuidamos con tesón porque añejan nuestras joyas.

“Quizás en el mundo desechan barriles antiguos, nosotros no. Pensamos que no se deben desechar, ellos llevan al ron en su etapa final a un estado de estabilidad y homogenización increíbles. Contamos con un taller de tonelería donde verdaderos artesanos reparan los barriles para recuperarlos al máximo.”

Ron Santiago 500, un regalo por el medio milenio de la villa

“En el diseño de nuevos rones siempre tenemos en cuenta las fechas importantes para la ciudad y el país. Así preparamos el ron por el 485 aniversario de la urbe, después el 490, el 495 y ahora por el 500. Desde el año 2000 estamos haciendo estas producciones conmemorativas.

“El Ron Santiago 500 será algo extraordinario, se presentará oficialmente en la fiesta de conmemoración por el medio milenio. Para nosotros su valor sensorial es increíble. Su aroma recoge a la campiña santiaguera y a los alrededores de la ciudad, esos olores que uno siente en los lugares donde hay mango, guayaba, tamarindo, piña, marañón, y por supuesto la presencia de la caña de azúcar a través de su melaza, de su aguardiente finamente añejado y muy tratado. Yo catalogo su aroma como exuberante.”, describe Tano.

Un equilibrio armónico entre los componentes con destaque para las notas añejas, aromas típicos de Cuba, el legado de varias generaciones de maestros roneros y remembranzas de la bodega original se aprecian en cada trago del ron ligero. Para quienes gustan de éste la gloria en un sorbo, para quienes no, queden las palabras aquí contenidas como un homenaje a un fragmento de la historia y la cultura nacional.

 

 

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