Nada opacará la visita de Obama a Cuba

María Julia Alonso

En algún momento de la historia de Cuba pudo ser una utopía que otro mandatario norteamericano visitara nuestro terruño.
Vivimos etapas de distancias absolutas y totales entre ambos países. Épocas en las que hasta las relaciones familiares se veían limitadas.
En su anhelo por tenernos, un vil bloqueo aún se nos impone, aunque se aprecian ciertas flexibilidades en algunos campos. Pero nosotros, país tercermundista, nos hemos crecido ante las adversidades y las carencias, aunque la potencia del Norte intimida a aquellos que se nos acercan y les cierran el cerco y los mercados.

Hace más de un año el rumbo parece ser otro. Hubo un 17 de diciembre de 2014, único e histórico. Entonces el presidente cubano Raúl Castro, y el mandatario estadounidense Barack Obama, anunciaron al unísono la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

Aún cuando hay marcadas diferencias y en ese intercambio quedó claro que cada quien con su posición, ha habido cambios paulatinos y para beneplácito de ambos países.

La visita que realizará del 20 al 22 de marzo actual el presidente de Estados Unidos Barack Obama, primero en llegar a Cuba en casi 90 años, marca un nuevo paso de avance, a pesar de las discrepancias que todavía subsisten.

Desde el 29 de marzo de 2015 el Departamento de Estado anunció oficialmente la salida de Cuba de la lista unilateral de países que según ellos, patrocinan el terrorismo.

Ya la bandera cubana ondea en Washington y la norteamericana en La Habana.

El pasado 27 de enero entraron en vigor nuevas regulaciones de los departamentos de Comercio y Tesoro con el fin expreso de “facilitar las exportaciones y flexibilizar los viajes a Cuba”, pero mantienen el cuerpo principal del régimen de medidas punitivas.

Otro de los hechos importantes que en poco más de un año ha marcado pautas en la dinámica bilateral es el restablecimiento del servicio de correo postal directo entre Estados Unidos y Cuba este 16 de marzo. Además está el hecho de que ya se puede utilizar el dólar en transacciones comerciales a nivel internacional, medida que beneficiará el proceso de apertura económica en la isla y sobre todo, las futuras relaciones comerciales con EE.UU.

Sin embargo, y a pesar de todos los avances que poco a poco se han ido materializando, todavía están los detractores a los que les molestan estas relaciones.

Pues claro hombre, si los intercambios continúan para bien, los “asalariados” verán dañados sus bolsillos.

Sí, esos mismos, los que se denominan “periodistas independientes” o las llamadas “Damas de Blanco”. Ellos pretenden sabotear la visita del presidente Obama.

Berta Soler, líder de la organización Damas de Blanco por ejemplo, ha ido a Estados Unidos para reunirse con grupos terroristas y planificar acciones en contra de la visita del mandatario.

Ya Berta y su pandilla se cogerán la saya con la puerta, como dice el viejo dicho. Al final sus intentos manipuladores y sus ideas de destrucción las sostienen el dinero que les pagan y temen ver perdido. Pero ellos son una minoría confundida y usada como marioneta, sin ideas claras que defender, sin principios honrados a los cuales seguir.

Indiscutiblemente como señalara en su edición del 9 de marzo el diario Granma, Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba, “el mandatario estadounidense será bienvenido por el Gobierno de Cuba y su pueblo con la hospitalidad que los distingue y será tratado con toda consideración y respeto, como Jefe de Estado”.

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