De las buenas intenciones del vecino

Olga Thaureaux Puertas

 

De sutilezas y “buenas intenciones” está caracterizada la manera en que el gobierno de Estados Unidos se proyecta hacia Cuba. No por gusto recientemente el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, dijo en Naciones Unidas que persiste el abismo entre las deliberaciones de los políticos y las realidades de los pueblos.

Esto no debe sorprendernos pues el propio presidente Obama declaró públicamente que la política aplicada hacia Cuba en todos estos años no había dado resultado y que se debía cambiar la estrategia.

Sin duda, desde el 17 de diciembre, fecha en que se restablecieron las relaciones diplomáticas entre los dos países, se han dado pasos importantes y el gobierno cubano, en la persona de su presidente, Raúl Castro, ha reiterado la disposición de continuar avanzando, siempre que sea sobre la base del respeto.

Y aquí es donde quiero detenerme. ¿No será una intromisión y un acto de total irrespeto que la ONG World Learning realizara el “Programa de verano para jóvenes cubanos”, para materializarlo entre julio y agosto de 2016, en los EEUU, por un período de 30 días?

Según la convocatoria divulgada en internet es dirigido a jóvenes entre los 16 y 18 años, los cuales deben estar estudiando en el nivel secundario o preuniversitario, recalcando que el propósito es “el desarrollo de habilidades en áreas que incluyan hablar en público, trabajar en equipo, negociar, fomentar consenso, resolución de conflictos, defender los derechos propios, y solución de problemas.”

Pero esto no me asombra pues Obama dijo después de su visita a Cuba que “los cubanos tienen nuevas esperanzas para el futuro, y estamos decididos a colaborar con ellos para crear más oportunidades y más prosperidad en toda la isla”.

Como decía mi abuela: de buena voluntad está lleno el camino del infierno. Solo hay que ver los propósitos de la referida convocatoria: “Nuestros programas ayudan a la próxima generación de líderes mundiales para obtener un mayor sentido de responsabilidad ciudadana, establecer relaciones a través de líneas étnicas, religiosas y nacionales, y desarrollar las habilidades y conocimientos para transformar sus comunidades y países.” Y puntualiza, además: “Los programas se centran en temas específicos, que van desde la participación ciudadana y el voluntariado para el desarrollo de liderazgo a través del deporte y el activismo.”

Tal vez ustedes se pregunten, pero si es una Organización No Gubernamental, por qué culpar al gobierno de Estados Unidos: Pues les digo que en la indagación periodística conocimos de que esta ONG, antecesora del grupo Internacional Delphi, “no es nada más que una fábrica de propaganda de la CIA que se utiliza para que el gobierno federal puede lograr sus objetivos políticos generales en suelo extranjero.” Un ejemplo de esta implicación política, refiere el sitio web visitado, fue durante la década de 1980, cuando el gobierno de Estados Unidos utilizó a Delphi International Group para “promover la democracia” en Nicaragua.

Los cubanos sabemos que nuestro sistema educativo es lo suficientemente fuerte y capaz para formar a los jóvenes y a los profesionales que necesitamos, pero además, nadie tiene derecho a escoger los temas para “formarlos”. Los programas educacionales están muy bien definidos por los ministerios de Educación y de Educación Superior, respectivamente, de acuerdo con las necesidades e intereses, y además, se perfeccionan constantemente.

A esto se le suma que nuestros jóvenes están afiliados a organizaciones estudiantiles que los agrupan con intereses concretos, capaces de desarrollar en ellos habilidades y valores dignos de los cubanos; de hacer deporte, cultura, trabajo comunitario…

A buen entendedor, pocas palabras bastan. Estamos en presencia de una nueva forma de acción subversiva contra Cuba, esta vez materializada hacia un sector clave, los jóvenes. Y como ellos representan el futuro, Cuba ha velado y velará siempre por su integridad.

De todo esto se deduce otra gran verdad: con ese irrespeto, y manteniendo además el crudo bloqueo y la base naval en territorio cubano, las buenas relaciones estarán lejos de lograrse.

 

 

 

 

 

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Una respuesta a De las buenas intenciones del vecino

  1. María Silvia Gómez dijo:

    El programa incluía la elaboración de un proyecto final centrado en las actividades a implementar al regresar a Cuba, el cual sería luego celosamente monitoreado por los generosos patrocinadores. No contaron con las autoridades cubanas. Las cuatro personas que enviaron desde Panamá para dar “los toques finales” a la captación llegaron a la Mayor de las Antillas con visas de turistas, por lo cual violaron los términos de su estancia en Cuba y fueron advertidos por las autoridades migratorias.

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