Juan Manuel Villi Carbonell: EL BENNY SANTIAGUERO

Nereyda Barceló Fundora

Este pintoresco personaje que recorre diariamente las calles santiagueras con su guitarra al hombro y su folklórica vestimenta tuvo la suerte de ser escogido para cantar las 42 canciones que escuchamos en la película “El Benny.”

Ya son muchos los que le dicen el último bohemio y por su maravillosa voz y su atractiva indumentaria, es centro de atención de los turistas que visitan la Ciudad Héroe de la República de Cuba, quienes no cesan de tomarle fotografías y vídeos y disfrutar de su hermosísima voz.

Único hijo, desarrolló su amor por la música inspirado en su abuelo que tocaba batería y su abuela que era reina cantadora de música francesa en los montes de las provincias orientales.

Pero recuerda que también su padre era cantante popular. Desde la edad de 8 años comenzó a cantar con su padre en bares y cantinas…

Conoció a Los Compadres, a Ñico Saquito, Compay Segundo y a Elíades Ochoa por los años 70. Ellos le inspiraron a continuar cantando.

Asegura que toda su vida ha sido un bohemio y junto a Luis y Guillermo Mesa, El Colorao, Puchú y otros bohemios, se entusiasmaba por afinar su voz y darles gusto a los amantes de la música popular cubana fundamentalmente en calles y plazas de la ciudad.

Durante algún tiempo cantó en un programa llamado Trinchera Agraria de la emisora santiaguera CMKC. Hace pocos años viajó a España con el Quinteto Lahera, pero añoraba su vida bohemia y no aceptó ofertas de realizar contratos en La Madre Patria, por lo cual regresó a su ciudad.

Grabó un disco con Los Taínos titulado Para que se forme el molote.

Expresa que grabó un CD en el año 2000 con una compañía de Inglaterra Línea 1. El CD tiene 7 números musicales.

Con Cándido Fabré grabó en el 2002 un número titulado “La chica quiere chachachá”. El disco se llama Échale Picante al ron.

Y recuerda que en 1980 lo evaluaron como cantante solista en la orquesta de Mario Patterson y que quien lo evaluó fue nada menos que Puntillita.

“Ahora sigo de bohemio hasta que Dios quiera, porque nunca estoy apurado para ganar un peso o hacer un contrato, sino que me gusta que se me respete, y la gente disfrute de mi música, siempre poniendo el nombre de mi país en alto”.

En cualquier esquina de Santiago de Cuba, se puede encontrar con este “Benny” como le dice la gente, porque este último bohemio tiene un torrente de voz y una melodía que cuando canta las canciones de Benny Moré, recordamos siempre a quien fue también en sus inicios un bohemio y luego llegó a ser El Bárbaro del Ritmo.

En el Parque Céspedes, la esquina del Hotel Casa Granda, en la Plaza de Marte, por El Bodegón, en la Plaza Dolores, siempre está este pintoresco personaje con su sombrero alón, sus zapatos de dos tonos, su inseparable guitarra y una indumentaria bastante pintoresca y además una brillante estrella que brilla tanto como su voz cuando surca el aire de cualquier mañana o tarde santiaguera.

Pero la popularidad de este singular personaje ha ido en aumento luego de que le diera vida a la voz del Bárbaro del Ritmo en la película recién puesta en pantalla “El Benny”, dirigida por Jorge Luis Sánchez, con Renny Arozarena como Benny Moré, Limara Meneses, Isabel Sántos, Carlos Ever Fonseca y Enrique Molina que trata sobre la vida del legendario intérprete cubano.

Juan Manuel Villi tiene una tesitura vocal asombrosamente similar a la del inolvidable Bárbaro del Ritmo.

El responsable de la banda sonora musical, Juan Manuel Ceruto, aseguró que la realización no hubiera sido posible sin la participación del juglar santiaguero Juan Manuel Villi, encargado de ponerle voz a todas las canciones que «canta» el Bárbaro del Ritmo en la cinta. Nada menos que 42 canciones.

Esa es la voz cuyo timbre asombrosamente parecido al genial e innato artista despeja toda reserva y consigue acercar al auditorio. Después que Villi, Ceruto, y su grupo de jóvenes músicos de jazz, regrabaron toda la música requerida, se añadieron al proyecto los Orishas, Chucho Valdés, quien interpretó magistralmente una pieza al piano, y Juan Formell, encargado de componer un tema inédito, de tributo al gran artista, que se escucha al final de la película.

A la lógica pregunta de por qué no se emplearon las viejas grabaciones con la voz del Benny. Jorge Luis Sánchez, el director del filme, contestó que era imposible utilizarlas por el sonido mono y por la imposibilidad de conseguir los derechos de todas las canciones necesarias. Además, aseguró Ceruto, con toda la razón, por una decisión colectiva se prefirió no engañar al público: “La película presenta a un actor haciendo de El Benny, nunca se buscó la biografía exacta ni la copia fiel, así que tampoco quisimos usar la voz y las grabaciones originales, sino hacerlo todo de nuevo. El mayor reto fue encontrar a alguien que cantara muy parecido, y, además, reproducir todas esas canciones clásicas con un sonido bien similar al antiguo, pero que fuera también contemporáneo”.

Así las cosas, este Benny santiaguero, continúa su vida bohemia deleitando a cientos de personas que lo ven diariamente y lo escuchan para de esa forma. También continuemos recordando al inolvidable Benny Moré, nuestro Sonero Mayor, legítimo orgullo de todos los amantes de la música cubana.

 

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